Munilla, el pueblo donde todo es posible

Munilla, el pueblo donde todo es posible, es todavía uno de esos pueblos donde el paso del tiempo no ha terminado de dejar huella y converge lo real con lo nebuloso y onírico.
50 vecinos que conviven con los vestigios de un glorioso pasado industrial e infinidad de casas cerradas durante la mayor parte del año, que guardan la huella y el espíritu de emprendieron el camino de la emigración al paisaje inhóspito de las grandes ciudades.
Es lugar desolado, como otros muchos pueblos, pero que tras años de reposo y silencio despierta del letargo, recupera su solera y se metamorfosea y reinventa hasta conseguir una nueva dimensión donde lo inusual, extraño y sorprendente forma parte de lo cotidiano.
De este modo, con sus aldeas, se convierte en un pueblo renovado y mágico donde instituciones, asociaciones y naturales aúnan esfuerzos insuflando vida con ideas e ilusión.
A los 50 habitantes se suman otros tantos durante los fines de semana, visitantes y 2.000 descendientes de los que emigraron y regresan en sus periodos vacacionales buscando raíces, desempolvando historias y rememorando recuerdos olvidados por sus mayores con las prisas el éxodo.
Y en este renacer, y siguiendo el hilo de un relato que narra el propio pueblo, sus habitantes protagonizan historias de relevancia nacional e internacional como su festival de jazz – Munijazz – , la feria de quesos artesanos o la feria internacional de antigüedades.
Entonces el solitario desvío que conduce a Munilla se llena de intermitentes, y cientos de vehículos se conducen pacientes por la senda hasta la ladera donde crecen las casas…
Y cuando todo termina a través de una visión maravillosa e insólita, un suave viento o una tormenta perfuman el ambiente y el pueblo recupera su calma…texto
Esther Lorente Mateo
Riojania un alojamiento perfecto para visitar Munilla