En La Taberna Bizarra La olla de los ferroviarios o puchera, una forma de cocinar tradicional y diferente

Los que me conocen saben mi carácter nostálgico; y es por eso que conocedora de la fascinante historia de arraigo y tradición de las pucheras, que enseguida paso a contar, me hiciera con el artilugio para formar parte de mi laboratorio experimental en la búsqueda experiencial del Sabor de la Nostalgia.
De sus inventores solo se sabe que fueron los ferroviarios del tren que cubría el trayecto Bilbao-La Robla, en León, inaugurado en 1894. La del tren hullero, la que alimentaba los Altos Hornos con carbón extraído de las montañas leonesas y palentinas,la línea de ferrocarril de vía estrecha más larga de Europa,Cincuenta y tres estaciones, un total de 335 kilómetros.
Debido a las largas jornadas de trabajo y los gélidos inviernos montañeses los empleados del ferrocarril necesitaban comer algo caliente, y fue gracias a la necesidad de estos sufridos trabajadores el origen de este singular invento conocido como olla ferroviaria o puchera.
Esta marmita mágica, compuesta por una especie de estufa con tiro para regular la temperatura y una cazuela que se encaja dentro.S uso se popularizó por todo el recorrido del tren hullero León, Palencia, Cantabria, Burgos, Vizcaya… Estas ollas formaban parte del convenio laboral, la empresa tenía la obligación de surtir material para que todos los operarios pudieran comer en su putxera. En los talleres de Balmaseda y Cistierna se dedicaban a fabricarlas para surtir a los operarios del tren.Pero poco a poco el negocio se amplió y se suministraban para otros usos fuera del ámbito ferroviario por lo que salieron de los trenes y se integraron en la vida cotidiana de los vecinos de los pueblos que cruzaba el tren La Robla.


Las recetas están vinculadas a las zonas por las que pasaba el tren y su gastronomía, así en León se utilizan las alubias blancas, en Cantabria eran muy celebradas las patatas con carne, cocido lebaniego o el cocido montañés, en el Norte de Burgos y Vizcaya la alubia roja y negra, acompañadas de sus sacramentos. En la actualidad son mucho los platos que se han incorporado pues ha demostrado ser un excelente sistema de cocinado a fuego lento que demanda tiempo y cariño.
La olla ferroviaria alimentó durante décadas a los trabajadores de los ferrocarriles del norte de España.Aunque el origen de la olla esté vinculado a la cocina tradicional y a tiempos pasados, aunque las minas de carbón hayan incluso cesado su actividad en España, no resulta nuestra protagonista una antigualla abandonada en el cajón de los recuerdos ni de una mera pieza de museo. De ser así no se contarían en la península cientos y cientos de aficionados que conservan, miman, personalizan y, muy importante, utilizan la puchera. Ni existirían más de 300 (¡trescientos!) concursos que celebran su existencia y donde el combustible más utilizado es carbón vegetal (aunque muchos usuarios prenden leña de encina, olivo, roble, naranjo, haya o fresno).llenan las calles con el borboteo, el aroma y el gusto de las alubias rojas


















